El Salvador en la retina: la experiencia de una misión compartida
Volvimos de El Salvador con muchas historias en la maleta, pero sobre todo con la certeza de que el esfuerzo compartido transforma realidades. Han sido días de trabajo intenso, quirófano tras quirófano, pero también de vínculos, aprendizajes y momentos que se quedan para siempre.
Durante esta expedición, enmarcada en la Misión 500 Cataratas, nos propusimos operar a trescientas personas que necesitaban recuperar la vista y, gracias al compromiso del equipo y al apoyo de muchas personas, estuvimos muy cerca de conseguir nuestro objetivo. Logramos 272 cirugías lo que equivale a ayudar al mismo número de personas que ahora pueden volver a mirar el mundo con claridad.

Hospital Nacional “Dr. Juan José Fernández” (Zacamil)
El Hospital Nacional “Dr. Juan José Fernández” (Zacamil) fue nuestro centro de trabajo. Las mañanas empezaban muy temprano con el equipo organizando materiales, preparando los quirófanos y mentalizándose para una jornada intensa.
A la entrada, desde las seis de la mañana, nos esperaban los pacientes del día y también algunos que ya habíamos operado. Volvían para sus revisiones con la mirada tranquila y agradecida. Nelson, Gloria, María Julia… sus nombres se nos quedarán grabados en la retina.

Equipo de expediciones
Dentro del hospital, el trabajo era continuo. Algunas personas preparaban pacientes, otras esterilizaban instrumental, otras estaban en el quirófano o revisando historias clínicas. Y entre tarea y tarea, también había espacio para acompañar a los pacientes, compartir una palabra amable o arrancar una sonrisa.
El equipo funcionó como un engranaje bien ajustado. Cada uno sabía lo que tenía que hacer y lo hacía con profesionalidad, entrega y mucha humanidad. La confianza fue creciendo día a día, dentro y fuera del hospital. Esta experiencia no fue solo una expedición médica: fue también una convivencia. Una oportunidad para conocernos, cuidarnos y aprender unos de otros.

Una misión que no se olvida
Hubo días largos. Días de mucho calor, de cansancio acumulado, de emociones intensas. Pero también de pequeños gestos que lo compensaban todo: un baile improvisado, un plátano frito compartido, una bendición, un “Buenos días” dibujado en las caras de pacientes que han vuelto a ver.
Esta misión, como todas, fue también una prueba de coordinación, de logística y de trabajo bien hecho. Desde el primer día, con la llegada de las maletas intactas desde Madrid, hasta el último paciente operado, cada paso se vivió con responsabilidad y compromiso.
Gracias a quienes lo han hecho posible
Este proyecto no habría salido adelante sin el trabajo de un equipo humano excepcional: 6 oftalmólogos, 2 enfermeras, 2 anestesistas, 2 ópticos, 2 técnicos de limpieza instrumental, 3 auxiliares y 1 profesional logístico. 18 personas que han dado lo mejor de sí.
Tampoco sin el apoyo de tantas personas e instituciones que han contribuido con recursos y materiales, gracias a todas ellas.
Gracias a Tiwi, Afflelou Óptico y Óptica Virlumbrales por la donación de gafas.
Gracias a AJL Ophthalmic y Mogar por aportar el material médico.
Gracias por supuesto al apoyo de la Clínica Rementería
Y gracias a todas las personas que, desde España y desde El Salvador, han apoyado esta expedición de una forma u otra. Este trabajo se construye entre muchas manos.
Seguimos adelante
Una vez que la expedición termina, toca volver a la rutina. Pero sabemos que algo de esta experiencia se queda con nosotros. Porque participar en una misión así no solo cambia la vida de quienes recuperan la vista: también transforma a quienes la hacen posible.
Gracias por confiar en la Fundación Rementería. ¡Únete a nosotros y sé parte del cambio! Si deseas colaborar o apoyar nuestra causa, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Seguimos trabajando por una salud visual al alcance de todos.







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